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¿Qué quiere decir que los medios construyen la realidad? Parte II

II. Construcción y verdad

Por Guido Fernández Parmo (*).- Continuamos con nuestras reflexiones acerca de la construcción de la realidad que hacen los medios. En la entrega anterior, vimos qué quiere decir que los medios mientan y quién miente en definitiva. Pero además de mentir, los medios pueden decir la verdad. Pero, como veremos, esto no es tan simple, no siempre es fácil decir la verdad.

 Construcción

Cuando los norteamericanos tomaron el Monte de Iwo Jima, la primera bandera izada se veía muy pequeña en la foto. La imagen carecía de fuerza, de heroísmo. Se decidió, entonces, montar una fotografía inventada que reprodujera el mismo acontecimiento, pero esta vez con una bandera más grande. ¿Se trata de un engaño? ¿Podríamos decir que hay allí una mentira?

Durante la Segunda Guerra Mundial, el director de cine norteamericano John Ford intentó filmar el ataque a Pearl Harbour. Al no poder tomar ninguna buena imagen, se decidió utilizar a los soldados que estaban en reserva para montar una escena que representara una batalla ya terminada. ¿Es eso mentir? ¿se miente cuando se monta una escena que representa un acontecimiento que sí ocurrió?

Lo que estos dos ejemplos nos devuelven es el problema de la construcción de la realidad.

Kuleshov

Pero para entender qué quiere decir “construir la realidad” vamos a apelar a un ejemplo del cine. Se suele decir que la esencia del cine es el montaje, esto es, la operación de pegar una imagen junto a otra para lograr narrar o producir un sentido. El cineasta soviético Kuleshov mostró cómo el cine producía sentido en función de las relaciones establecidas entre las imágenes. Esto quiere decir que una imagen nunca tiene un valor en sí misma, un sentido en sí misma, sino en función de las relaciones que tenga con el resto de las imágenes de la película, especialmente, con aquellas junto a las que está pegada o montada. Se trata así del “efecto Kuleshov” magistralmente explicado por Hitchcock (ver enlace más abajo).

Imaginemos que tenemos una imagen de un primer plano de un viejo. Vemos el rostro del hombre que está mirando algo. A continuación, pasamos a la imagen de un delicioso plato de comida. Y luego volvemos al mismo primer plano del viejo. Exactamente el mismo. Y entonces vemos en el rostro del hombre el hambre, el disfrute anticipado de una deliciosa comida. Decimos que el hombre tiene hambre. Ese es el sentido de la imagen.

Ahora eliminemos el plato de comida y reemplazémoslo por una imagen de una joven en bikini. Primer plano del viejo mirando algo, corte a la chica en bikini y volvemos al rostro del viejo. Ahora, como dice Hitchcock en su explicación, estamos ante un viejo verde.

Lo curioso es que el rostro del hombre es exactamente el mismo pero su sentido cambió. El sentido ha sido producido por el montaje, por el efecto Kuleshov. La construcción de la realidad que hacen los medios tiene mucho de esto. Las imágenes nunca son tan simples como para reducirlas a ser o bien verdaderas o bien falsas. La construcción de la realidad tiene que ver con los sentidos que producimos mediante las imágenes y la información que recortamos. El periodismo se parece mucho al arte del montaje cinematográfico. Por razones físicas (tiempos, espacios), por razones políticas (simpatías o antipatías), o por razones estéticas, siempre es necesario seleccionar qué imágenes reproduciremos o qué información contaremos. Es inevitable. Y aunque siempre nos mantengamos en el plano de la verdad, de mostrar imágenes verdaderas, el resultado será una construcción. Alcanza con pensar en la necesidad de seleccionar del conjunto infinito de información que la realidad nos devuelve para entender qué siempre haremos nuestra construcción.

Verdad

Los medios también dicen la verdad. Pero ¿de qué verdad estamos hablando? Decimos que se descubre la verdad cuando aparece filmado un político corrupto recibiendo coimas. Decimos que se descubre la verdad cuando el delincuente aparece filmado por una cámara de la ciudad.

Incluso decimos que descubren la verdad como en el caso del golpe de Estado de Venezuela y los disparos sobre los manifestantes que analizábamos en la entrega anterior..

Ahora bien, estos casos son demasiado simples para medir el valor de verdad de todo lo que hacen los medios. Como vimos, la realidad es mucho más compleja de lo que simplemente puede entrar en una imagen. La realidad, la verdad de la realidad, nunca “entra en una imagen”, sino que estará en toda la construcción que se haga. La mentira sobre los árabes-musulmanes festejando el 11 de septiembre o los chavistas disparando a la gente inocente se descubre fácilmente. Son, para colmo, pese a su enorme poder de convencimiento, mentiras brutas, burdas. Pero, ¿cómo mostrar la verdad de la crisis venezolana? ¿Cuál es la verdad acerca del papel que Rusia cumple en el mundo?

Decimos entonces que los medios dicen la verdad cuando, por ejemplo, revelan un plan regional para controlar al pueblo durante la dictadura, por ejemplo, en el caso de la investigación del Plan Cóndor de Stella Calloni. ¿De qué verdad se trata allí?

A la realidad le pasa lo mismo que al cine: lo real nunca se reduce a ser una cosa o un hecho que podemos fácilmente identificar y representar. ¿Cómo identificar en una imagen las relaciones políticas presentes en el actual conflicto de Siria? ¿Cuál sería la verdad sobre la Guerra? ¿Qué sería una imagen verdadera, un informe verdadero sobre la Siria? ¿Sería verdadero un informe que no dé cuenta, por ejemplo, de la historia del partido político en el poder, o de los intereses de empresas privadas en gasoductos, o de las relaciones entre los distintos grupos que enfrentan al gobierno sirio? ¿Sería verdadero un informe que muestre sólo góndolas vacías sin mostrar su causa, sin mostrar la puja de poder de empresas de alimentos y el gobierno venezolano?

Siempre podemos decir que no hay tanto tiempo para mostrar todo; que la gente se aburriría enseguida; que sería muy complejo y nadie entendería nada. De acuerdo. Pero imaginemos la siguiente situación completamente inocente y simple: debemos cocinar un delicioso budín de limón pero, o bien por tiempo o bien porque no lo hemos conseguido, decidimos no ponerle limón. ¿Será un budín de limón de cualquier manera? Claramente no. Si ante un caso tan banal no tendríamos dudas, ¿por qué las tenemos en situaciones más importantes?

La realidad siempre es mucho más que una imagen, que un informe de 30 segundos, que una nota de apenas unas líneas. No es fácil decir al verdad en el panoramos de los medios actualmente, en el panorama de grandes corporaciones mediáticas y de medios alternativos que luchan por hacerse oír. La verdad revelada en el Plan Condor es una verdad histórica, de una verdad geográfica, de una verdad epocal, una verdad política. Se nos dirá que los medios no pueden profundizar tanto, que habría que hacer programas enteros para empezar a explicar el conflicto de Siria, o escribir libros para mostrar la verdad sobre las relaciones entre Rusia y EEUU. Entonces responderíamos: Pues bien, pero entonces asumamos que hacemos cualqueir cosa menos informar, que nuestro trabajo es más el de un entretenedor, ilusionista o emprendedor que el de un periodista.

(*) Profesor en Filosofía y Letras. Docente y comunicador. 

 

En la próxima entrega:

III. Libertad de expresión y Censura, Hegemonía y Contrahegemonía

Para seguir viendo:

 

Estella Calloni, el Plan Cóndor y la actualidad de América Latina:

https://actualidad.rt.com/video/208599-situacion-latinoamerica-peor-plan-condor

 

 

El documental Shooting the war, el fragmento sobre la foto de Iwo Jima:

https://www.youtube.com/watch?v=WfJhGsSXug0

 

El efecto Kuleshov explicado por Hitchcock:

https://youtu.be/Q1LmKtWAfOg

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