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¿Qué es el socialismo chino? Cuarta Parte

IV. Pragmatismo y línea de masas

Por Guido Fernández Parmo (*).- Se habla mucho del pragmatismo de China, sobre todo, de un modo despectivo en donde pragmatismo es sinónimo de oportunismo. Si queremos comprender qué es el socialismo chino, debemos distinguir estos dos conceptos. La noción de “línea de masas” elaborada por Mao nos servirá para no confundirlos.

Deng y sus frases.

“No importa que el gato sea blanco o negro mientras cace ratones” había dicho Deng Xiaoping. Podemos dar dos interpretaciones distintas a esta frase según tengamos en cuenta o no el trasfondo marxista, incluso maoísta, en el que fue dicha. No es lo mismo decir eso en tanto dirigente de un partido comunista que en tanto dirigente de un partido liberal como cualquiera de nuestras democracias. No es lo mismo decirlo en la década de 1960 que en el 2018.

La lectura ingenua de la frase diría que da lo mismo qué política sigamos siempre y cuando nos permita mantenernos en el poder. Eso es el oportunismo, el oportunismo de dirigentes que a lo largo de los años continuan ocupando cargos en el poder gracias a su capacidad acomodaticia que les permite saltar de partido en partido o de proyecto económico en proyecto económico. No nos darían los dedos de las dos manos para nombrar a dirigentes que han pasado por Dictaduras, Aperturas Democráticas, gobiernos neoliberales y gobiernos progresistas sin sufrir el menor costo. A ese grado de acomodación se llega con mucho olvido y mucho “hacerse el distraído” para que las balas pasen por otro lado (por lo general por el lado del pueblo).

Esta lectura desconoce el entorno chino-marxista en el que fue dicha la frase.

La lectura crítica dice que no importa la política que llevemos adelante siempre y cuando el socialismo chino se fortalezca. La clave está en qué quiere decir “cazar ratones”. Y aquí no es aferrarse oportunamente al poder sino construir el socialismo mediante el fortalecimiento de la nación y la liberación de las fuerzas productivas. No hay que olvidar que esta frase fue pronunciada en un discurso de 1962, cuando todavía China estaba lejos de su apertura económica y el Partido necesitaba recuperar la producción agrícola luego del Gran Salto Adelante (la frase además es un proverbio sichuanés). En ese discurso, Deng se refiere a que hay que buscar todos los medios posibles, diferentes según las regiones y el parecer de los campesinos en cada caso, para recuperar la producción del campo.

Mientras que el oportunismo es un pragmatismo que gira en falso sobre sí mismo, el pragmatismo chino está aferrado a los objetivos de la construcción del socialismo y el comunismo. Al menos eso es lo que decía Deng en ese discurso justo después de la famosa frase: “En términos generales, es necesario fortalecer la economía colectiva de todo el país, es decir, afianzar el sistema socialista. Este es nuestro rumbo fundamental. Desde luego, es necesario también dar solución a los problemas concretos en el trabajo y en la dirección. En las zonas rurales es preciso, además, reajustar las relaciones de producción en la base y reconocer la validez de la variedad de formas. A mi juicio, será mejor que las formas sean variadas”

 

Si el oportunismo se alcanza mediante la sofisticada estrategia de “olvido+hacerse el distraído”, el pragmatismo chino se define por la también idea de Deng Xiaoping de “cruzar el río sintiendo cada piedra bajo los pies”. Esta famosa frase expresa el crecimiento chino y su pragmatismo: se trata de pisar por donde haya suelo firme, seguro y sólido, pero siguiendo un objetivo. El objetivo, cruzar el río, no fue nunca otra cosa que el desarrollo del socialismo.

Para enfatizar todavía más la diferencia entre oportunismo y pragmatismo chino, recordemos una última frase: “la práctica es el único criterio de verdad”. El acento en la práctica resignifica también el sentido de cazar ratones: la práctica como criterio de verdad ha sido una máxima del marxismo desde siempre. No debemos entender la frase como un ejemplo de oportunismo en donde lo único que importa es el fortalecimiento del Partido por el fortalecimiento mismo. El concepto de práctica aquí usado está ausente tanto en los partidos de matriz liberal, que se han basado siempre en valores e ideas fijas, como en los nuevos partidos que nacen y desaparecen con la velocidad de una tormenta de verano. Práctica es la acción política del Partido que, desde su extraordinaria definición por Lenin, entiende que la construcción del socialismo no puede aferrarse ni a fórmulas ni a ideas fijas, ni tampoco a una supuesta espontánea tendencia de las clases campesinas y obreras. No hay verdad establecida sobre cómo alcanzar el socialismo, la práctica es el único criterio de verdad. La práctica debe ir iluminando las estrategias que deben tomarse para alcanzar la meta de una sociedad más justa.

Línea de masas y pragmatismo

El pragmatismo chino, entonces, no puede ser desligado de la política revolucionaria. En este sentido, el pragmatismo, como política, no puede ser separado de la democracia entendida literalmente como poder del pueblo. Para que no caiga en el oportunismo, el pragmatismo debe seguir una línea democrática que lo ligue permanentemente al pueblo. Esta línea, en el caso chino, es la línea de masas.

Si a ojos distraídos la heterogeneidad china (capitalismo, comunismo, millonarios y “canciones rojas”, etc.) suena a oportunismo es porque no se entiende que la política debe seguir, desde Mao, a las masas. Y las masas, a diferencia del concepto de clase, son algo mucho más indefinido, fluido y cambiante. Mao había dicho: “Servir de todo corazón al pueblo, sin apartarnos de las masas ni por un instante; partir en cada caso de los intereses del pueblo y no de los intereses de ningún individuo o pequeño grupo, e identificar nuestra responsabilidad ante el pueblo con nuestra responsabilidad ante los organismos dirigentes del Partido: tal es nuestro punto de partida.”

Y entonces podemos encontrar que la política del Partido no sea siempre la misma, ni a lo largo del tiempo ni a lo largo del enorme espacio del país. El Partido debe poder estar alimentado por las tendencias de las masas, lo que no quiere decir que no exista Partido que, desde su experiencia práctica, tome luego las decisiones políticas.

Así, por ejemplo, el caso del “incidente Wukan”. En septiembre de 2011, en la provincia de Guangdong (Cantón), una de las regiones económicamente más importantes de China, el pequeño pueblo de Wukan se rebeló, ante el intento de expropiación de sus tierras, expulsando a los funcionarios del gobierno. Luego de protestas y detenciones, el gobierno decidió resolver el conflicto democráticamente convocando elecciones para elegir nuevas autoridades.

Hong Ruichao, arrestado por las protestas, terminó siendo parte del comité electoral. Lin Zuluan, uno de los líderes de la protesta, terminó como la nueva cabeza del Partido Comunista en el pueblo. Xue Jinbo, hija de uno de los líderes de la protesta que murió bajo custodia policial, también fue elegida como representante del pueblo.

Aunque el caso es tomado por algunos intelectuales chinos (así como por la prensa occidental) como ejemplo de la necesaria apertura democrática faltante en China, se trata en realidad de un ejemplo del pragmatismo democrático chino. El caso no es ni una tendencia de la política china ni tampoco un ejemplo del “potencial democrático chino”, como lo entiende Sun Liping, famoso sociólogo chino, supervisor de la tesis de doctorado del mismo Xi Jinping. Más bien, deberíamos entenderlo como un ejemplo del pragmatismo democrático chino que sigue la línea de masas para resolver los conflictos.

Esto quiere decir que el potencial democrático, antes que inscribirse en la matriz liberal que entiende que democracia es igual a elecciones libres e iguales, se inscribe en el pragmatismo que sigue la línea de masas, sea bajo una forma democrática, sea bajo una forma violenta-revolucionaria, sea bajo el verticalismo autoritario. En cada caso, el Partido resuelve los conflictos según lo que la práctica, es decir, la situación concreta y particular, demanda. El Partido entonces decidirá, acertada o erradamente, cuál es el mejor medio.

Reflexiones finales

Para terminar, unas últimas palabras. Lo que la experiencia del socialismo chino nos devuelve es, ante todo, un cuestionamiento a nuestras propias categorías de análisis. He intentado presentar algunas de estas categorías de manera problemática buscando distinguir la versión china de la occidental. Sea el capitalismo, el papel del Estado, el nacionalismo o el pragmatismo, en todos los casos China sigue fiel a sus “características chinas”.

En todos los casos, ha sido inevitable la comparación con las categorías occidentales e, incluso, locales. Mucho se habla en Argentina y Latinoamérica, de nacionalismo, de pragmatismo, de Estado Benefactor. La experiencia china nos permite separar la “paja del trigo” para que estas categorías no caigan en su versión liberal-capitalista.

Porque, en definitiva, para todos aquellos que consideramos que esta sociedad es injusta su salida no puede ser otra que la destrucción a largo plazo del capitalismo como principio hegemónico de determinación de la vida de los pueblos. Y esto, ayer y hoy, se llama ser comunista, ser comunista chino, francés o argentino.

Nos despedimos con Mao que expresa mejor lo que fue nuestra intención:

“Proceder como un hombre que caza gorriones con los ojos cerrados o como un ciego que coge peces a tientas, tratar las cosas superficialmente sin penetrar en los detalles, entregarse a una verborrea jactanciosa y contentarse con conocimientos fragmentarios mal asimilados: tal es el estilo de trabajo, extremadamente malo, que aún se observa entre muchos camaradas de nuestro Partido, un estilo totalmente opuesto al espíritu fundamental del marxismo-leninismo. Marx, Engels, Lenin y Stalin nos enseñan que es necesario estudiar concienzudamente la situación, partir de la realidad objetiva y no de los deseos subjetivos. Pero muchos de nuestros camaradas actúan en forma diametralmente contraria a esta verdad”.

(*) Secretario de Cultura y Deportes de la UTPBA. Licenciado en filosofía y letras y docente.

Mao Zedong

Sun Liping “The Wukan model and China’s democratic potencial”, en: Leonard, M. China 3.0.  European Council on Foreign Relations

Noticias sobre la protesta de Wukan:

http://www.rtve.es/noticias/20111221/habitantes-aldea-rebelde-china-wukan-negocian-solucion-autoridades/483837.shtml

 

Para la noción de línea de masas, del libro Citas del Presidente Mao:

https://www.marxists.org/espanol/mao/escritos/libros/librorojo/citas-1.htm#s12

 

Para una visión del Partido de Deng Xiaoping de 1975, siguiendo la línea de Mao:

Deng Xiaoping. “Fortalecer la dirección del Partido y rectificar su estilo”: http://www.socialismocientifico.com/deng-xiaoping-textos-escogidos-1975-1982.pdf

 

El texto en donde aparece el proverbio sobre el gato:

Deng Xiaoping. “¿Cómo restaurar la producción agrícola?”, en los Textos Escogidos de Deng Xiaoping,  tomo I. Ediciones de Lenguas Extranjeras:

http://search.theorychina.org/theorychina/cctbtreeSp.r?isbn=1c0c4b35-06db-46f9-812e-1933092ee24e

 

Deng Xiaoping. “Construir un socialismo con peculiaridades chinas”:

https://www.marxists.org/espanol/deng/1984/junio/30.htm

 

 

 

 

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