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Luchar sin enredarse

Despido. Retiro voluntario. Cambio de dueño (o llegada de socio). Amenaza con el retorno del Procedimiento Preventivo de Crisis. Cierre. Salarios que se evaporan. Multifuncionalidad (impuesta o consentida).

No alcanza con ponerle nombre propio a cada una de esas situaciones que los trabajadores de prensa atraviesan en estos días, como integrantes de la clase asalariada, generando un clima de incertidumbre y preocupación.

En días de salarios volátiles, de puestos de trabajo que no requieren ser ocupados, de recuperación absoluta de la capacidad para fijar las reglas de juego por parte de los grupos económicos –beneficiarios excluyentes de la actual política de gobierno-, los trabajadores de prensa afrontan esa realidad cruzados por situaciones que tornan aún más compleja la forma de frenar o reducir el impacto de esa avanzada patronal.

En esta página venimos dando cuenta de los conflictos en prensa, con orígenes comunes –aquellos títulos a los que hacíamos referencia en el inicio- y con desarrollos que se mueven de acuerdo con la realidad en cada medio. No alcanza, nunca alcanzó, con la denuncia de políticas patronales que siempre respondieron, del modo que sea, a sus intereses de clase, tarea que a través de cierto voluntarismo o de una acción premeditada algunos desarrollan en las redes sociales haciendo abstracción de las decisiones colectivas que se llevan adelante en los lugares donde se plantea el conflicto.

Ese acto, que con cierta indulgencia llamaremos irresponsable, se desentiende de la manera en que los compañeros de las empresas resuelven enfrentar la dificultad, se hace hincapié en aspectos que las asambleas descartan como política y se juzga desde la virtualidad de una presencia que no se verificó a lo largo de la pelea impulsada por los trabajadores de ese medio.

Para la UTPBA, y para los trabajadores de radio Rivadavia, la lucha por la preservación de los puestos de trabajo y el cobro de los salarios no requiere, a esta altura, que se recuerde quiénes son los Cetrá; el extenso conflicto se para ahora ante un nuevo socio mayoritario y todo el personal (operadores, locutores, personal administrativo, trabajadores de prensa) sabe que su prioridad es estar activamente atentos a como se da respuesta a ese planteo original.

Tampoco los trabajadores de Canal 26 y la UTPBA ignoran quién es Alberto Pierri y cómo maneja el cuartel de San Justo; y también saben aquello que ocultan los miserables que apuestan a la derrota de los trabajadores: que la UTPBA y su representación interna, junto con los compañeros que permanecen en la empresa, son el último obstáculo para arrasar con esa obstinada conducta de enfrentar los despidos, de insistir en que puesto de trabajo que se pierde no se recupera, de denunciar todo tipo de irregularidades. Aunque el temor y la frustración laboral y profesional pese a tal punto que algún compañero opte por irse del canal aún después de haber sido reincorporado.

Nadie mejor para resolver la pelea a dar en 360TV que los propios compañeros que vienen soportando dilaciones y mentiras por parte de la patronal desde comienzos de año, cuando el salario se empezó a pagar en cuotas y la continuidad de la emisora empezó a correr riesgo en manos de los actuales propietarios, encabezados por Sebastián Ferreyra. Un porcentaje importante del personal optó por retirarse de la empresa (sin que hasta el momento la empresa haya hecho efectivo el pago comprometido habiendo transcurrido varios meses) y otro grupo entendió la necesidad de luchar por el puesto de trabajo, reclamando el pago en término de los salarios.

Asambleas casi a diario, estado de alerta, denuncia de la situación en el Ministerio de Trabajo dejan en claro que el reclamo de los trabajadores de 360, sus delegados y la UTPBA tiene la persistencia de una convicción que defiende puestos de trabajo, salarios y derechos laborales discutiendo los distintos pasos con una actitud digna, que no se deja enredar por virtualidades que pretenden atacar un tipo de pelea resuelta colectivamente.

Decíamos que no alcanzaba con ponerle nombre propio a cada situación, aunque aquí lo hayamos hecho, solo a modo de ejemplo. Es que estos casos requerían, y requieren, explicitar luchas que se construyen asumiendo la gravedad de la situación, fijando objetivos prioritarios y sabiendo disponer entre todos –compañeros involucrados, delegados y UTPBA- la fuerza con la que se cuenta, partiendo de la idea de que sin lucha sólo nos espera el abismo.

 

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