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Martins Morim: “Soy periodista y no le tengo miedo a la política”

Por Movimiento Continuo.- Martins Morim nació y vive en Portugal. Y el vínculo fraternal que mantiene con sus colegas latinoamericanos comenzó a intensificarse a partir de los encuentros iberoamericanos de periodistas-comunicadores, realizados en paralelo a las Cumbres de Presidentes y Jefes de Estado, en los años noventa. Estrechamente relacionado a la actividad deportiva por su labor profesional, siempre sostuvo que “el deporte es vital en todo proceso de integración de pueblos y países”.

Divide en partes iguales su gusto por el ciclismo y el fútbol. Aquí habla de Pelé, Maradona, Indurain, Merckx, Lance Armstrong, y de que alguna vez fue arquero y que para jugar se vestía como el soviético Lev Yashin, apodado “La Araña Negra”.

Movimiento Continuo (MC) – ¿Por qué periodista y desde cuándo?

-Martins Morim: Diría que soy periodista por accidente, con mucha pasión durante mucho tiempo, y ahora que estoy por dejar, sin pasión y con cierta desilusión. Cuando era joven no sabía muy bien qué buscaba, pero me gustaba hablar con la gente, comunicarme, y lo hice de distintas maneras: toqué la batería en un grupo de rock, hice teatro, jugué al fútbol y como siempre me atrajo la radio un día me presenté en Radio Universidad y enseguida tuve la oportunidad de trabajar, para Radio Moscú, Radio Praga y en Berlín. Tenía veinticuatro años. En Berlín fui corresponsal de A Bola, diario deportivo, y de O Mundo, donde hice política internacional.

– (MC) ¿Vos crees que existe el periodista deportivo, el periodismo deportivo?

– (MM) No, no concuerdo con eso. Yo soy periodista, sin encasillamientos, me gusta la política y no tengo miedo de ella. Además creo que el deporte debe analizarse en un contexto político, económico, cultural y social. No pienso sólo en las tácticas, el cuatro, cuatro, dos, o en el cuatro, tres, tres. El deporte es uno de los fenómenos más importantes de las sociedades modernas y sin una mirada amplia que nos permita saber en qué mundo vivimos nos empobrecemos intelectualmente y podemos llegar a empobrecer a otros.

– (MC) Como periodista estuviste y aún estás muy vinculado al fútbol y al ciclismo, ¿cuál de ellos te resulta más atractivo, o te produjo más satisfacciones?

– (MM) Los dos, no podría decidirme por uno desplazando al otro. Yo jugué al fútbol con mucho gusto. En esta foto puedes verme vestido como aquel gran arquero de la Unión Soviética, Lev Yashin, considerado como el mejor de la historia. He visto grandes jugadores, de la talla de Pelé, un gran astro, un atleta, un jugador elegante, un bailarín. Eusebio, otro atleta, con una enorme fuerza y tremenda velocidad de ejecución. Eusebio hizo que Portugal fuera respetado futbolísticamente. Y, luego, llegó Maradona. Hablo en orden cronológico, no en cuanto a calidad. Maradona no era un atleta y hasta como Garrincha parecía que tenía una pierna más corta, pero jugaba solo contra el mundo, él solo contra todos. Maradona fue un jugador espectacular, lo hacía todo. Otro grande fue Sócrates, además por lo que significó política y socialmente.

– (MC) Cada tanto saben dar un documental sobre Sócrates, en el que sus compañeros, técnicos, artistas, políticos, referentes sociales, lo destacan como un hombre comprometido con las luchas del campo popular, un hombre que movilizó a la numerosa hinchada del Corinthians, en Brasil, por la vuelta de la democracia, contra la dictadura.

– (MM) Sí, el fútbol es eso, nacido de las clases obreras. Esa era la esencia de Sócrates. Del juego en sí me gusta lo imprevisible, la dinámica de lo impensado como decía el periodista Dante Panzeri.

– (MC) ¿Y del ciclismo qué?

– (MM) Mira, yo siento un respeto enorme por aquellos que lo practican, la historia del ciclismo está ligada a las ideas de la integración de los pueblos. He vivido junto a distintos colegas el Tour de Francia, la Vuelta de España, la de Portugal y fueron –lo siguen siendo- muy lindos momentos de trabajo y camaradería. Cuando te sientas a comer o a tomar algo, en los descansos, hablas de política, de literatura y de gastronomía, sí, sí, se habla mucho de gastronomía. Entre esos colegas está mi amigo Carlos Arribas, del País de España, un poeta, que escribe no sólo con conocimiento sobre ciclismo, sino con elegancia literaria.

– (MC) Y, salvando distancias, con un “aire” a Joyce en la puntuación…

– (MM) Sí, da gusto leer sus crónicas y análisis.

– (MC) Así como nombraste a Pelé, Maradona, Eusebio, qué ciclista te viene de inmediato a la memoria.

– (MM) Miguel Indurain. Ha habido muchos, muy buenos, Heddy Merckx, claro, pero Indurain fue la expresión de la fuerza de la naturaleza, un hombre simple, nunca arrogante. Lance Armstrong fue todo lo contrario. Durante años Indurain fue imbatible y nunca hizo ostentación de nada. El escritor Pablo Neruda decía en uno de sus poemas algo así: “gracias a la poesía que me ha erguido a la altura de los hombres comunes…” Indurain fue un grande porque jamás dejó de ser un hombre común.

– (MC) Alguna vez contaste que se decía que él, o su equipo, estaba relacionado al Opus Dei.

– (MM) Yo escribí en un artículo que el equipo al que pertenecía Indurain, el Banesto, tenía conexiones con el Opus Dei. Nadie lo confirmó ni lo desmintió y un día, estando yo en la redacción de A Bola, me llegó un mensaje del Opus Dei en el que me informaba que acababa de nacer el hijo de Indurain.

– (MC) Una manera “elegante” de decir estás en lo cierto…

– (MM) Sí, para que no quedara ninguna duda. Ellos nunca dejaron de leerme.

– (MC) Por aquello de la mirada amplia y de intentar saber en qué mundo vivimos, podrías citar escritores, filósofos, políticos, luchadores sociales, que te dejaron enseñanzas o te invitaron a pensar, repensar, reflexionar.

– (MM) Varios. Saramago, Eduardo Galeano, García Márquez –con su realismo mágico-, Mario Benedetti, Neruda, Antonio Tabucchi, y tengo muy presente, como muchos de mi generación, a Álvaro Cunhal –durante varios años presidente del Partido Comunista portugués- en “La cuestión agraria”. Y no quiero olvidarme de Amílcar Cabral, de Guinea Bissáu, porque infatigable buscó la independencia por fuera de la vía armada. Y, aunque te parezca contradictorio por mi formación, Winston Churchill: para entender el juego político y todos sus laberintos.

– (MC) Precisamente, por tu formación, te pregunto por Carlos Marx.

– (MM) Marx vive, está vigente. Marx es inevitable. Él me enseñó la dialéctica, de él aprendí que nada es lineal.

– (MC) Te escuché decir más de una vez que vivimos una revolución “limpia y cínica”, ¿qué significa?

– (MM) Sí, lo digo cuando me refiero a la informática, a la tecnología, a la “revolución” de este tiempo. A diferencia de la revolución industrial la de estos días es limpia: de computadoras, saco y corbata, de gente bien, diplomática. Y, a la vez, es cínica: de salarios miserables, de millones de personas sin trabajo y diversas formas de explotación.

 

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