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En recuerdo a la periodista, poeta y escritora desparecida por la dictadura militar

La Escuela de Educación Estética Nº 1 de Ramos Mejía lleva el nombre de Lucina Álvarez

Durante un acto emotivo en el que se reivindicó el valor de la memoria y de la identidad, la Escuela de Educación Estética Nº 1 de Ramos Mejía pasó a llamarse Lucina Álvarez, en recuerdo a la periodista, poeta y escritora desparecida por la dictadura militar, que fue docente de esa institución durante la década del '70.


Lucina significa asistir al nacimiento, y eso fue lo que sucedió el pasado viernes 26 de octubre. Porque aunque siempre estuvo presente en la Escuela de Estética, ese día revivió en los recuerdos de cada uno de los oradores, en los audiovisuales que reseñaron su historia y la de la institución educativa, y en el mural que se inauguró en el frente con su figura, realizado por los docentes y alumnos.

La decisión de la comunidad educativa de esta escuela pública en elegir de forma democrática llevar su nombre, el primero en los 41 años de existencia, seguro que hubiera enorgullecido a Lucina por todo el amor, la capacidad y la dedicación que le dio a sus alumnos en espacio de educación que siempre sintió como propio.

El acto presidido por la directora de la  Escuela, Liliana Leiva, contó con la presencia de Omar Álvarez, hermano de Lucina, amigos, discípulos, ex compañeros de trabajo, autoridades educativas y la adhesión de organización sindicales y sociales como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Suteba y la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba).

“Una escuela de arte y estética no podía llamarse de otra manera que Lucina, un nombre que en sí mismo encierra poesía, pero que fundamentalmente define a una persona que hizo del arte y de la expresión una forma de militancia y de vida”, expresó la carta enviada por la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) para saludar la decisión firmada por Lidia Fagale y Javier Romero, secretarios General y de Derechos Humanos, respectivamente.

Durante el acto se remarcó que el valor de tener nombre propio está directamente relacionado con la importancia de la identidad como parte indisoluble de la cultura institucional. “Así se fomenta el arraigo simbólico y se consolidará el espíritu de pertenencia”.

Lucina Álvarez y su esposo Oscar Barros, fueron secuestrados por un “grupo de tareas” de la dictadura militar el 7 de mayo de 1976, y desde entonces se encuentran desaparecidos.

“Un grupo de hombres estuvo merodeando por los pasillos hasta que ubicó el domicilio buscado. Del secuestro participaron sujetos armados, con credenciales de color verdoso que, de acuerdo con el testimonio del portero del edificio, desde tres horas antes estuvieron hurgando por los pasillos y las escaleras”, recuerda el libro "Periodistas desaparecidos. Las voces que necesitaba silenciar la dictadura", publicado por la UTPBA.

Lucina, nacida el 28 de enero de 1945, también se desempeñaba como redactora de la revista Barrilete donde su compañero Oscar Barros era uno de los editores.

La revista Barrilete fue fundada por un grupo de poetas entre los que se encontraba Roberto Santoro, quien también fue secuestrado y desaparecido por la dictadura militar el 1 de junio de 1977.

Lucina Álvarez y Oscar Barros serán evocados el próximo 6 de noviembre en “Más de Cien”, el programa que realizan la Utpba y Radio UBA los martes a las 20:00 por FM 87.9 o por internet www.uba.ar/radiouba.

En esa oportunidad darán sus testimonios sobre la pareja Carlos Patiño y Liliana Heker quienes compartieron con ellos la revista Barrilete.

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