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Macondo, el país de la soledad

Por Ana Villarreal (*).- Para ubicar Macondo, el ícono del universo del escritor Gabriel García Márquez, deberá bucearse en la topografía de la soledad humana. Las coordenadas de posición fueron brindadas por el propio Gabo, en varias de sus citas. “Macondo no es tanto un lugar como un estado de ánimo”, supo definir ante muchos de sus entrevistadores.

En una verdadera pieza cinematográfica de culto, en papel, el director Eduardo Mignona afirmaba que “García Márquez se ha pasado la vida escribiendo un solo libro: el de la soledad humana”. El registro en cuestión, bajo el título “Viaje al mundo de Gabo” vio la luz pública en la revista Crisis, de abril de 1975.

Entonces, el escritor confesaba a su par y cineasta “…lo que a mí me interesaba al escribir el libro, es dejar en claro que la soledad es lo contrario a la solidaridad…  la soledad considerada como la negación de la solidaridad es un concepto político muy importante”.

Por entonces, había transcurrido año y medio del golpe militar en Chile y García Márquez había asumido un rol muy activo contra la sangrienta dictadura de Pinochet.

Eran tiempos, además, en los que comenzaba a forjarse un vínculo amistoso, de admiración y respeto entre el escritor y el líder revolucionario Fidel Castro. Una alianza que siguió alimentándose hasta la muerte de Gabo.

En 1975, también habían pasado 8 años de la publicación de Cien Años de Soledad, que se editó por primera vez en Buenos Aires, en 1967. La obra no tardaría mucho en ganar lectores en el mundo entero, en 37 idiomas.

A fines del año pasado, la editorial Random House presentó la obra “Camino a Macondo”. Se trata de un recorrido del empleo de Macondo en los escritos de García Márquez, que abarca desde sus primeros relatos hasta sus renombradas novelas. Una invitación a verificar, en el espejo literario del realismo mágico, la insistencia conceptual del estado de ánimo de los humanos.

En el actual contexto pandémico, son cada vez más estrechos los lazos fronterizos entre la desigualdad y el sufrimiento. Y en la travesía universal, desde la soledad hacia la solidaridad, en la tenacidad de la vida, casi todos los caminos conducen a las pulsiones de Macondo.


(*) Periodista. Miembro de Conducción de la UTPBA y delegada a la Federación Latinoamericana de Periodistas –FELAP-.

El autor de la fotografía es el documentalista colombiano ya fallecido Rodrigo Castaño, quién acompañó al escritor a recibir el premio Félix Varela, en La Habana, en 1983.

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