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Ismael en primera línea

Los profesionales de la salud han demostrado un alto grado de compromiso en sus lugares de trabajo, en el mundo entero, en el contexto de pelea contra el Covid 19. Con jornadas extenuantes y un alto nivel de exposición al contagio, no siempre han encontrado el reconocimiento de la población. La UTPBA comparte el testimonio de Ismael, enfermero en una residencia de puertas abiertas de PAMI, de la ciudad de Buenos Aires.

Ismael:

“Formo parte de un equipo interdisciplinario, que atiende a personas mayores autoválidas en esta residencia de puertas abiertas de PAMI, única en Capital Federal con esas características.

En esta etapa varios hábitos han cambiado. No uso transporte público. Viajo con Adrián, un compañero de trabajo, en su auto, o vamos caminando. Uso tapabocas y barbijo y todos los hábitos preventivos que ya conocemos: mantener la distancia, el no abrazo, el no beso, no compartir mate. Los que continuamos trabajando, personas esenciales, en muchos momentos desearíamos permanecer adentro de nuestras casas y los que permanecen adentro, desearían salir.

Comenzamos los protocolos antes del 20 de marzo y, desde entonces, cerramos con llave las 24 horas. Los residentes no salen y sumamos tareas recreativas, asambleas y charlas.

En este momento, tres personas de la enfermería están con licencia por ser personas de riesgo. Trabajo de lunes a lunes y con la carga negativa de no haber tenido vacaciones, porque salía el 3 de abril y todo quedó suspendido. Luego la institución sumó personal de enfermería y cuidadores contratados.

Se trabaja muchísimo, pero no faltan los momentos de ocio y de risas.

Anécdotas hay muchísimas. Porque cuando llega el afiliado viene con toda la gran carga de su vida.  Hay que saber que estas personas entran con lo mínimo, porque han dejado el lugar donde vivían y sus pertenencias. Y a muchos todo se les fue yendo y no han sido capaces de sostener vínculos.

Hace unos años, una trabajadora social llegó con el señor Antonio, para ingresarlo. El estaba en situación de calle. Acá, los afiliados cuando ingresan deben completar un circuito para lograr su apto. En este caso, se obvió todo ese circuito porque estaba en esa situación y se habilitó el ingreso, ya que había cama disponible.

El señor Antonio tenía una gran historia. Había sido preparador físico de un boxeador muy conocido y exitoso. Había estado en grandes escenarios y ciudades del mundo. Una persona de la noche. Y por el estado en el que llegó, de cierta dependencia, la verdad es que debería haber sido derivado a otro geriátrico. Pero, así se dio.

Antes vivía en un departamento alquilado en Recoleta y cuando quedó viudo no hubo renovación del contrato. Su único hijo era empresario y vivía en España. Entonces, lo mandó a buscar. Allá, Antonio vivió tres meses en un geriátrico. Fracasó la convivencia. Su hijo, entonces, lo subió a un avión con destino a Buenos Aires. Al llegar, quedó en situación de calle. Los vecinos le alcanzaban comida y dormía en un cine o en un Mac Donalds. Hasta que intervino su médico de cabecera de toda la vida y la trabajadora social.

El señor Antonio resultó ser un gran transgresor. Se paseaba desnudo por los pasillos comunes, entre otros actos de conductas indebidas.

Dado su comportamiento, se decidió el traslado a otra residencia geriátrica. Yo fui el encargado de avisarle el cambio. Le preparé el bolso y lo acompañé en un taxi hasta el nuevo sitio. Durante todo el trayecto, mientras yo me aseguraba que las puertas del vehículo estuviesen debidamente trabadas, el señor Antonio me refirió su vida. Fue una película, cuyos cuadros fotográficos jamás olvidaré.

Es sólo una de las tantas historias de vida que he conocido.

Hoy estamos atravesando los días con muchas emociones, miedos e interrogantes. Hablo de mí y de tantos otros profesionales que estamos en la primera línea y de tantas otras personas de trabajos esenciales, tantas y tantos trabajadores informales.

Esta realidad se la atraviesa como se puede y no como se quiere. Aunque, algunos, sí, la viven como quieren. Todos hemos visto grandes irresponsabilidades individuales y muestras de egoísmo. Ante un futuro incierto, y a pesar de los momentos de profunda soledad, se impone seguir adelante con gran entrega de cuerpo y alma y sumando gran energía para los que nos rodean“.

Testimonio recogido por Ana Villarreal, periodista, miembro de conducción de la UTPBA.

Sobre Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires

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