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Pueblo y gobierno a la altura del desafío

Por Irma Franco Quintanilla (*), desde Managua.- Conocer, preparar y actuar: las tres premisas impulsadas en los diferentes países por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido la clave del éxito para Nicaragua, la que se gradúa con altas calificaciones, al mostrarse como ejemplo para la región centroamericana por presentar la menor cantidad de casos positivos y de fallecidos por Covid-19.

La estrategia del gobierno de Nicaragua ha dado buenos resultados y no ha habido confinamiento, la economía no se ha paralizado, y en la medida de lo posible todo el sistema sigue funcionando.

Las campañas masivas de educación popular comunitaria sobre higiene y sobre los síntomas de la enfermedad han calado en la población, la que se apropia de la información y la pone en práctica. Hoy existe distanciamiento social consciente, el contacto entre personas es cuidadoso. Somos un país solidario, con acción colectiva, organizada y efectiva en defensa de la vida.

No obstante, siempre existen obstáculos, y en la Nicaragua de Sandino la derecha carroñera a diario inventa cifras de muertos a causa del virus, pretendiendo desinformar a la población y sacar lucro político de esta pandemia que tiene sumido al mundo.

Pese a ello, las autoridades continúan trabajando bajo la estrategia de salud comunitaria haciendo llamados a la sensatez, la calma, la organización y la solidaridad como base para la auto regulación, manteniendo el distanciamiento social para la construcción de la barrera de contención y como parte de la contribución y responsabilidad ciudadana.

Como evidencia de esta actuación social prudente y responsable ofrecemos algunas:

En Managua las cooperativas del transporte selectivo (taxis) están distribuyendo material para la educación de sus pasajeros. Los conductores se han colocado máscaras y guantes, andan con agua y gel para la limpieza de manos.

En las entradas de los supermercados las personas hacen fila respetando la distancia entre una y otra persona. Algunos ofrecen algún producto para la limpieza de manos.

Por decisión propia, dueños de bares, restaurante, cantinas, y centros para la vida nocturna han suspendido sus servicios.

Las instituciones bancarias han señalizado el piso con gráficos de pies para indicar donde se debe ubicar cada persona y guardar la distancia entre una y otra.

En Centros de trabajo de diferentes naturalezas han analizado la situación, y han adoptado la decisión de buscar alternativas para laborar desde el hogar, cuando es posible.

Un número importante de personas que circulan por las calles portan guantes, mascarillas, y van con toda la calma que caracteriza al pueblo nicaragüense.

Madres y padres han mostrado cuidado y protección a sus hijos e hijas, y no los envían a la escuela.

Las ciudades, pueblos, caseríos y comunidades presentan un flujo menor de movilidad humana.

Las iglesias y templos de denominaciones diferentes han adoptado la decisión de cancelación, o modificación de los servicios religiosos.

Las personas que trabajan por cuenta propia y ofrecen productos en las calles han adoptado medidas de seguridad para evitar el contagio.

La lista de acciones es mayor, pero resulta interesante y es una experiencia singular el proceso gradual de adopción por parte de la población nicaragüense. Han hecho propia la auto regulación, poco a poco han levantado la barrera de contención, el aislamiento social camina en el seno de la familia. Se confirma la esencia de la Atención Primaria en Salud (APS): la producción de salud es inherente a nuestras vidas.

(*) Periodista. Integrante de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas, CIAP.

Sobre Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires

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