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“Nos llegó la hora de tener las mismas oportunidades”

Por Anahí Más.- Actriz, militante trans, trabajadora del INADI, algunas cosas que se pueden decir de una persona multifacética. La excusa para charlar con Julia Amore es su participación en la próxima novela de Telefé ‘Mi pequeña victoria’, donde se hablará de subrogación de vientre y las diferentes realidades de cuatro mujeres que deciden compartir la crianza de una bebé, pero es inevitable charlar y ahondar en temas como su visión sobre los movimientos feministas y el rol del Estado en la actualidad en la vida de las personas trans.  

¿Cómo fueron tus comienzos en la militancia transfeminista?

Mis comienzos conscientes fueron en el periódico “EL TEJE” de la mano de Marlene Wayar y Lohana Berkins, luego con Diana Sacayán que al principio no me daba mucha bola (risas). Ya venía haciendo cosas pero casi sin darme cuenta. Con Lohana conocí de qué se trataban les feminismos y les transfeminismos, ella me regaló mi primer pañuelo de la “Campaña” (por el aborto legal, seguro y gratuito) hecho en la cooperativa en el 2006-2007, y fue Marlene quien me dijo que hacía rato que venía militando sin darme cuenta.

¿Cómo fue tu acercamiento a la actuación y qué significa el arte en tu vida?

Me acerqué a la actuación apenas empecé primer año de la secundaria en un grupo de teatro vocacional, hicimos algunas cosas y cuando terminé la escuela empecé a tomar clases con Lito Cruz, que fue mi primer maestro. El arte en mi vida significa una forma de sobrevivir a la adversidad y también una de las maneras más maravillosas de celebrar la existencia. El arte tiene que ver con la posibilidad de expresarse, de ser libre. Y esa libertad es tan maravillosa que indefectiblemente te lleva a ser quién sos y no caretearla. Yo podría haber mentido toda la vida y ser un señor casado. El arte a mì me amparó y me contuvo, me hace ser quien soy, aunque no soy completa porque sigo creciendo, ampliándome y equivocándome. 

Vas a participar en la nueva producción de Telefé “Pequeña victoria”, ¿cuál es la historia central y qué papel vas a encarar dentro de la serie?

Sí, estamos trabajando en la novela hace unos meses, estoy muy feliz, la novela pone en la pantalla temas que visibilizan historias de amor -que la gente comúnmente no ve en la televisión-, como las diferentes formas de manifestarse y de las construcciones identitarias de las familias, lazos y relaciones.

Mi personaje es muy pequeño, se llama Mara y es costurera pero voy a participar desde el inicio hasta el final. Lo que más valoro es que en esta historia las chicas trans somos chicas trans y que nos podemos relatar, que los relatos que nos representan están en nuestras voces y nuestros cuerpos. Somos nosotras haciendo de nosotras, es un momento histórico.  Militamos un montón para que esto pase.

Mi actividad como actriz se mezcla con la militancia, porque es doble la responsabilidad porque estamos contando las historias de un colectivo que ha sido históricamente vapuleado y vulnerabilizado y nunca se contó en primera persona lo que nos pasa, lo que sentimos, nuestros deseos, nuestro amor. 

¿La conquista de estos nuevos espacios en la tv abierta hacen que el colectivo trans sea más visible y menos invisibilizado? ¿Tuvo que ver la Ley de Identidad de Género con la conquista de estos espacios?

Sí, absolutamente, es algo que quedaba pendiente cuando hablábamos antes que salga la Ley de Identidad de Género y nos tocaba hablar con quienes tenían que votar. Me acuerdo que un senador me dijo que iba a votar a favor pero que quería saber si lo primero era lo cultural o las leyes, y la verdad que la ley era fundamental y el amparo que te da la “legalidad” y la contención que te da el marco normativo es pieza fundamental para que después se pueda trabajar lo sociocultural. Ahora hay un espacio porque también ese es el rol del Estado proveer derechos y garantías también. Todo lo vamos transformando y construyendo sobre la marcha. 

Según tu experiencia, ¿qué rol ocupa en la actualidad la comunidad LGTTIBQ en los medios de comunicación, en las ficciones y el teatro? ¿Qué falta en este ámbito?

Pienso que es el momento de ocupar los espacios. Esto significa que nos llegó la hora de tener las mismas oportunidades, no le quitamos lugares a nadie, tenemos también los nuestros que deberían ser los de ¡todes! Hablar de Diversidad es ser realistas y asumir que la vida es esto, es diversidad en todos los aspectos. Es dejar de ocultarnos y escondernos como si no existiéramos. Es dar luz a lo que siempre se quiso mantener en las sombras. Es un momento histórico de la sociedad. 

Participaste activamente en el Colectivo de Actrices Argentinas. Ahora, ¿estás dentro de “las Bolten”? ¿Cuáles son los objetivos y qué repercusión trajo la organización de actrices al interior de los actores y actrices no organizades? 

Sí, formé parte de Actrices Argentinas desde sus comienzos, pero luego me fui y Las Bolten solo fue un grupo de amigas que compartimos muchas cosas, información feminista, libros, charlas, talleres que armábamos entre nosotras, en fin: la vid. Amamos a Virginia y por eso el nombre, pero nunca fuimos una organización formal. Lo único que hay que tener claro es que no hay que permitir estas fisuras, somos feministas y por eso no vamos a coincidir en todo y vamos a ser amigas, tenemos que saber que tenemos nuestras diferencias pero en estas grietas se meten los machismos y micromachismos, para desestabilizar y desprestigiar los movimientos feministas y transfeministas. 

Me parece que actrices aportó una faceta a nuestra profesión que no tiene que ver con estar o no organizades, tiene más que ver con ponerle feminismos a una profesión, es decir, exigir respeto, hablar de nuestros derechos, visibilizar violencias, reclamar lo que consideramos justo y hablar de igualdad de oportunidades, por ejemplo, entre algunas otras cosas, que por lo general han sido históricamente manipuladas por varones. 

En esta diversidad de feminismos ¿las chicas y chicos trans son marginades en la construcción de espacios de militancia?

Sí, totalmente. No siempre los movimientos feministas aceptaron a las diversidades sexuales y a las chicas trans. En mi caso, a medida que fui creciendo reconocí que tuve muchos privilegios, sé que no es lo mismo mi vida que la de una chica trans del conurbano o del interior del país. Tenemos que tener posibilidades de acceder a los derechos todas, todos y todes y desde ahí yo puedo reconocer mis privilegios porque pude estudiar. Trabajo hace muchos años como actriz, estudié, me relacioné con muchas personas, aprendí, tuve posibilidades. Esto hace que yo ya esté inserta en los movimientos pero no es muy fácil para una chica trans desconocida sin acceso a estos privilegios insertarse a un movimiento feminista en otra época. Hubo que trabajar mucho para que esto deje de suceder y que se entienda que la construcción feminista es amplia, que no nos podemos basar en la biología, somos construcciones femeninas y eso nos hace blanco de violencias del patriarcado y del machismo. No hace falta tener pito para ser machista y patriarcal. 

¿Qué avances y retrocesos observas en estos últimos años en el Estado desde tu rol dentro del equipo de diversidad sexual del INADI? 

En estos últimos casi cuatro años los avances fueron casi nulos, no veo que el Estado tenga ninguna intención de promover ni generar ninguna política pública y mucho menos cuando se trata de ampliación de derechos. Es por eso que noto que no sólo nos estancamos en ese sentido sino que retrocedimos bastante porque la gran parte de las violencias y vulneraciones de derechos de estos últimos tiempos se deben a un Estado ausente. No tener acceso al ámbito laboral y que no se haya reglamentado la Ley de Cupo Laboral son ejemplos de ello. Se necesita una contención del Estado en esta materia que no significa nada económicamente pero hace a la vida de la comunidad trans. También se debe atender la vejez trans que es mínima pero que tienen que ser contempladas en la violencia del pasado. 

Desde ese mismo rol ¿Qué significó ser parte de la querella en el juicio por el travesticidio de Diana Sacayán?

INADI fue querellante y fue un hecho histórico, asumió serlo en la gestión anterior y debo reconocer que la voluntad política de esta gestión lo respetó y puso al Instituto en su rol como correspondía. Lo celebro y lo valoro muchísimo. Para la historia, más allá de las gestiones políticas, es fundacional que se reconozca este crimen de odio como un Travesticidio y eso es lo que nos queda como antecedente para luego seguir trabajando en evitar que a las travestis se las mate como si nada, para promover políticas públicas de real integración de este sector de la sociedad, de darles a las personas trans lo que se les debe; aún falta acceso al trabajo formal, a la salud integral, educación, etc. pero hablamos de esto en una época donde nuestro país perdió su Ministerio de Salud, de Trabajo, de Cultura, entre otras pérdidas.

Ph.: Florencia Di Tullio
Fuente: http://revistafurias.com/nos-llego-la-hora-de-tener-las-mismas-oportunidades/



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