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Radios Del Plata y Rivadavia: Lo sólido no se desvanece en el aire

Las radios siguen agitando el aire. Por estas horas son Del Plata y Rivadavia las que ocupan el centro de atención, dos conflictos de largo aliento que enfrentan nuevas dificultades, elevando el nivel de desafío de los trabajadores y de sus organizaciones, dispuestas a resistir cualquier intento de pérdida de puestos de trabajo, aunque se trate de empresas en concurso (Del Plata) o en quiebra (Rivadavia).

En radio Del Plata el miércoles 3 de julio una asamblea rechazó la decisión empresaria de que los trabajadores “no asistan” a cumplir tareas y tras lograr que la patronal abonara lo que había incumplido el último viernes, levantó el paro, insistiendo en el reclamo por la totalidad de la deuda salarial y reiterando su profunda preocupación por la incertidumbre laboral y profesional que provoca una empresa concursada, cuyos directivos pretenden mostrarse como víctimas impotentes de una realidad.

La resolución del juez Robledo, el último viernes de junio, de fallar a favor de la propuesta de Avenimiento acordada por 90 trabajadores de Radio Rivadavia –única salida, desde el momento en que se declaró la quiebra, que tenía en cuenta la preservación de todos los puestos de trabajo, además del pago de deudas salariales- sufrió una nueva apelación de un ultraminoritario grupo de empleados, que provocó que la causa sea elevada por el juez, una vez más, a la cámara.

La gravedad de esta decisión judicial es que posterga la voluntad de los trabajadores de avanzar con el Avenimiento –que, se insiste, ya tenía una resolución favorable dictada el pasado viernes-, quienes vienen garantizando la salida al aire de Rivadavia desde el momento en que se declaró la quiebra (agosto 2017), percibiendo como ingreso una penosa prorrata, cuya última distribución fue hace 50 días.

Lo dijimos muchas veces: sólo la convicción de los trabajadores (junto a sus organizaciones, AATRAC, SUTEP, SAL y UTPBA), su consecuencia y su compromiso permitió que la historia de Rivadavia no sea apenas un recuerdo histórico. El juez Robledo, el ENACOM y la opinión pública saben de la firmeza de este reclamo, ahora trabado por una maniobra que le niega el derecho a 90 trabajadores a seguir trabajando, cobrando su salario y recuperando su deuda.

Lo decimos respecto de Del Plata: cobrar el salario y la deuda, preservar los puestos de trabajo y respetar convenios son derechos irrenunciables, que una empresa no puede dinamitar en el ámbito de la justicia, con un estudio de abogados de la “pesada” (una definición que no es nuestra sino de alguien que interviene en nombre de la justicia) o intentando, en el colmo de la hipocresía, una escatológica simbiosis, en el que la desgracia nos iguala.

Por eso las respuestas gremiales resueltas en asambleas, como las de este miércoles 3 de julio, están a la altura de una gravísima situación, evitando caer en provocaciones de manual sin aminorar la intensidad de la pelea.

Del Plata y Rivadavia son dos conflictos extensos y complejos, que del lado de los trabajadores y de las organizaciones mencionadas obliga a persistir en una acción tenaz, inteligente y sólida para volver a tener el aire como corresponde.

Sobre Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires

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