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Intersexualidad: El precio de la adaptación

Por Valeria Tellechea.- Entendida de forma patologizante como una enfermedad congénita, la intersexualidad, más común de lo que podemos llegar a pensar, es la condición de nacer con características de ambos sexos; nos viene a discutir los modos en el que construimos y entendemos las relaciones de género, como su intersección o la ausencia de éste. Nuevas maneras de vivir las relaciones, la sexualidad, las costumbres y las posibilidades de vidas posibles que deben abrirse paso en este mundo donde (casi) todo se mueve en pobres y escasas formas binarias.

Adaptación es un proceso profundo, significa que te las ingenias para prosperar en el mundo, pero es más fácil para las plantas, no tienen memoria. Solo pasan a lo que sigue. Pero para una persona adaptarse es casi vergonzoso. Es como huir.

De la película Adaptation. 2002.

Corrían los años 60 en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Estados Unidos. Uno de los equipos de trabajo era dirigido por John Money, un joven psicólogo neozaleandés con una fuerte idea sobre lo que el género era: pensaba en ello como algo aprendido, es decir, que el género dependía de la forma en que fueran criadas y educadas las personas, independientemente de su “sexo biológico”. En esta idea, Money trasladó el concepto de las ciencias del lenguaje de lo que se entendía en aquella época por género, a su especialidad. Lo femenino y lo masculino no depende así del sexo al nacer, sino de la forma en que deciden educarnos y adaptarnos.

La preocupación principal de Money era poder “corregir” todo tipo de supuesta anomalía sexual (o intersexualidad) presente en varias personas al nacer. Con esta idea, muchos niñxs han pasado por varias y tortuosas operaciones para dar finalmente con una genitalidad acorde a su crianza. Ya en los años ‘70 había disconformidades desde el ámbito académico donde era criticada esta postura pues tomaba esta anomalía, síndrome, enfermedad (entre otros tantos nombres patologizantes) como la fundamentación para realizar dichas prácticas que, incluso, desde el ámbito medicinal, no eran puestas en tela de juicio, por el contrario, eran aceptadas tal cual Money la había establecido, debido al prestigio que la universidad de Hopkins ostentaba a nivel mundial. Como bien dice la frase: “está comprobado científicamente”.

En palabras de Money, “según su definición corriente, el hermafroditismo significa que un niño nace con su anatomía sexual impropiamente diferenciada. Es decir, que está sexualmente inacabado”. (Money, J., Ehrhardt, A., “Man & woman, boy & girl”, 1972). Por esta concepción de incompletitud, a varias e inimaginables intervenciones debían someterse estas pequeñas personas para poder comprobar dicha teoría: consumo de hormonas, remoción de gónadas, implantación de tutores para lograr la cavidad vaginal, dilatadores para conseguir el orificio uretral externo, internaciones por meses, entre otras tantas, sumadas a los procesos traumáticos que estas situaciones conllevan, todo en pos de intentar borrar las diferencias y asumir el género que era asignado.

Confundido también con el Síndrome de Klinefelter, (aunque solamente afecte en algunos niveles en este caso a las personas asignadas al sexo varón) más todas estas herramientas médicas, intenta de esta manera establecer protocolos de normalización corporal intersex, en palabras binarias, ser hombre o ser mujer. Más allá de esta teoría y del tiempo transcurrido, las prácticas médicas no han cambiado tan sustancialmente, pues presentan la intersexualidad como una malformación o deformidad. Lo más asombroso del caso es que, ya en los años ‘90, se estimaba que quince de cada mil nacimientos presentaban alguna forma de intersexualidad*. Saquen sus propias cuentas.

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*Los datos acerca de la cantidad de intersexuales en relación a los nacimientos ha sido investigada fuertemente por Anne Fausto-Sterling, profesora de biología y estudios de la Mujer de la Universidad Brown y publicadas en su libro “Cuerpos sexuados: La política del género y la construcción de la sexualidad”, 2000.

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EL CASO JOHN/JOAN: LA CIENCIA LLEVADA AL EXTREMO

“Me dijeron que era una niña, no me gustaba vestirme como una niña, no me gustaba comportarme como una niña, no me gustaba actuar como una niña. No soy un profesor en nada, pero se que no te despiertas una mañana diciendo si eres un niño o una niña, simplemente lo sabes”.

David Raimer

Junto a su hermano gemelo Brian, Bruce nació el 22 de agosto de 1965, en Winnipeg, Canadá. A los siete meses iban a someter a ambos a una circuncisión rutinaria. “Accidentalmente”, durante la operación, le quemaron el pene a Bruce. Ante tal situación, decidieron no operar a su hermano. Sus padres, Janet and Ron, no sabían qué hacer frente a esta realidad, entendiendo que un chico no podría vivir sin sus genitales masculinos. Money les dijo entonces que convertiría a su hijo en una niña; su intención era demostrar que podía brindar el mismo tratamiento invasivo que a las personas intersexuales. Los dos primeros años de vida serían entonces críticos para determinar la crianza de Bruce, ahora convertido en Brenda.

A los dos años de edad, Brenda fue castrada para que, de esta manera, ya no produjera hormonas masculinas. Su madre se encargó de criarla como socialmente una niña es, vistiéndola y ayudándola a comportarse como tal, sin decir nunca lo que había sucedido, por disposición de Money.

Todo parecía marchar bien, tanto que Money demostraba su teoría como exitosa en el libro “Man & woman, boy & girl”; sin embargo, sabía que las cosas podrían no salir del todo bien debido a los cambios de actitud de Brenda pasados los años, por lo que comenzó a realizar entrevistas más extremas, que incluían el desnudo de los hermanos para que notaran sus diferencias. Ambos contaron su experiencia en las sesiones con Money siendo ya adultos.

“En comparación con otras familias, la mía es la peor. Creo que la mayoría de las niñas no son muy amables. Mi sensación sobre la vida matrimonial es un asco. Mi madre y yo no tenemos nada en común. Para mí, el futuro se ve muy mal. Algún día veré el sol pronto.”

Brenda Raimer

En 1978 a la edad de trece años, Brenda debía operarse para tener una vagina construida. Sin embargo, le había dicho a sus padres que iba a suicidarse si veía a Money de nuevo. Frente a esta situación, sus padres le cuentan la verdad a ella y a su hermano. De allí en más, Brenda era ahora David.

Llevaba una vida feliz. En 1990 contrajo matrimonio y también se había operado, pero Money aún continuaba presentando el caso como un éxito. Esta situación afectó a ambos hermanos quienes decidieron llevar el caso en su libro “As nature made him” (2000) para que sea conocida su verdad. Brian sufría de esquizofrenia y finalmente se suicida en 2002. David, no pudo superar esta situación y decide quitarse también la vida dos años después.

Algunxs piensan que Money estaba apegado a su teoría por la extremada fe que tenía en ella o acaso por la fama y el prestigio que ésta le dio pues, pasados los años, ha cosechado más reconocimientos por sus investigaciones en sexualidad.

¿Qué hay de cierto, de verdadero, de estático en nuestros cuerpos que nos determinan como varones o mujeres? ¿Qué valor y peso tiene la ciencia y la medicina para arrogarse las respuestas? ¿Cuál es el precio de adaptarnos? David nos ha demostrado que la crianza no tiene relación con ello, como así tampoco la genitalidad. Tal vez sea solo y difícilmente, como Anne Fausto-Sterling dice: “un cuerpo es un asunto demasiado complejo. No hay blanco o negro, sino grados de diferencia”. Y unx debería poder tener la libertad de elegir sobre él, cuando quiera decidirlo.

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ALGUNOS MITOS SOBRE LA INTERSEXUALIDAD*

La intersexualidad es extremadamente rara

Es difícil decir exactamente cuán frecuente es la intersexualidad, porque un “tipo” se confunde imperceptiblemente con el siguiente. En tanto que los tipos “varón” y “mujer” son relativamente comunes, la naturaleza presenta un espectro completo de tipos sexuales y las personas deciden donde debe ser trazada la línea entre “mujer” e “intersex” o “intersex” y “varón”. Es decir, sabemos que cerca de uno en 2000 niños nace con genitales que son muy confusos para todos los adultos que miran al recién nacido.

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SOLO LOS “VERDADEROS HERMAFRODITAS” SON REALMENTE PERSONAS INTERSEX

El término “hermafrodita verdadero” es un término victoriano inventado en un esfuerzo por que la intersexualidad se esfume. El término “hermafroditismo verdadero“, que suena sofisticado y especial, se refiere simplemente a la condición en la cual una persona tiene a la vez tejido ovárico y testicular, sean o no estos tejidos fisiológicamente funcionales. Su anatomía interna y externa varía en gran medida y muchos de ellos lucen menos “ambiguos” que otras personas. Algunos tienen cromosomas XX, otros XY y otros tienen variaciones del tema. Tengan en mente que nadie tiene dos conjuntos completos de órganos sexuales, como algunas personas imaginan erróneamente. En la práctica, el término “intersex” es utilizado para referirse a cualquiera que haya nacido con una anatomía diferente a la que definen como “varón estándar” o “mujer estándar”.

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SI ERES TRANSEXUAL, ENTONCES ERES INTERSEXUAL

Este mito proviene de una alocada noción cultural que tu identidad tiene que encontrar sus bases en tu anatomía. Las personas transexuales a veces son personas que han nacido intersexuales, pero mucho más frecuentemente son personas que nacieron con anatomía “masculina” o “femenina” estándar. La definición comúnmente aceptable es que las personas transexuales son aquellas a las que se les asignó un género que no funciona para ellas.

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NO SE PUEDE CRIAR A UN NIÑO INTERSEX COMO NIÑO O NIÑA SIN CIRUGÍA

¡Claro que se puede! ¿Cuando alguien me pregunta si mi bebé es niño o niña, ¿tengo que mostrarles sus genitales para contestar la pregunta? No, les digo: “Ah, es un niño”. Para asignar género a un niño, le ponemos la etiqueta de “niño” o “niña” y los dejamos que floten en la corriente genérica de nuestra cultura (que admitimos es a veces problemática). ¿Cómo deberíamos decidir qué género asignar a nuestro bebé intersex? Los doctores y los padres deberían considerar los genitales y la fisiología del niño y, usando la mejor información y conocimiento sobre las diversas condiciones de intersexualidad y sobre nuestra cultura, decidir qué género es más probable que escoja el niño cuando crezca. Claro que esto requiere que se reconozca que el niño podría expresar un género diferente en el futuro, pero aún con cirugía, muchos niños intersexuados cambian de género más adelante. Además, esa también es una posibilidad en niños que no nacen intersexuados.

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LAS CIRUGÍAS HACEN GENITALES QUE LUCEN NORMALES

Esto sencillamente no es verdad para la vasta mayoría de los casos. La cirugía es buena para quitar estructuras pero mucho menos útil para la creación de estructuras. Se debe emplear cirugía médicamente necesaria solamente cuando la salud de un niño o de un adulto está en peligro. Pero las cirugías “cosméticas” diseñadas para hacer que los genitales se vean “normales” no son médicamente necesarias. ¡Los genitales intersex no están enfermos! Solo se ven diferentes.

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*Fracción de un artículo de Alice Domurat Dreger, PhD en Humanidades, Clínica Médica y Bioética; traducido por Mauro Cabral, B.A. y Nila Marrone, PhD, para la Intersex Society of North America (ISNA).

(*) Periodista. Nota publicada en www.revistafurias.com

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