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Roberto Alifano es periodista, escritor y poeta

Alifano: “Me considero un poeta formal”

“Borges es el escritor que se propone ser literario en cada página y lo logra en cada línea”

Por Leticia Amato y Mariela Lobo.- Roberto Alifano es periodista, escritor, poeta. Desarrolló una importante labor en el ámbito de la literatura, donde además de cultivar una gran amistad con Pablo Neruda, se abocó a difundir la extraordinaria experiencia que representó trabajar junto a Borges durante más de diez años.

-¿Cómo comienza su trayectoria en prensa?

-Podría decir que empecé mi carrera literaria a partir del periodismo.  Desde muy joven, tendría 16 o 17 años y voy a cumplir 74, así que fijáte la cantidad de años! He tenido la suerte de vivir plenamente la última parte del siglo XX de una manera muy intensa. Y no sólo entrevistando a personajes legendarios sino también generando relaciones de profunda amistad. Las mías no eran solo entrevistas, había algo más.

-Marco Denevi dijo acerca de su poesía: Alifano ¡Qué felicidad! Poesía cristalina, en medio de tanta poesía pétrea. Poesía bebible como agua pura, en medio de tanto cóctel indigerible. ¿Usted coincide con esta caracterización?

-Sí. Me considero un poeta formal. Creo que el sentido del arte se da a través de la forma esencialmente. En una ocasión estuvimos junto a Mario Benedetti, a Juan José Arriola e Isidoro Blaisten en una mesa, en la feria del libro, que debatía “Sentido y forma”. Y pensamos que Benedetti iba a condenar la forma en pos del sentido pero ocurrió todo lo contrario, Benedetti fue más clásico que nosotros tres juntos en su definición. Y yo coincido con Oscar Wilde que decía que si no se respetan las formas, estamos a merced de los genios. Creo que la poesía debe ser limpia, entendible, no creo en los poetas oscuros, secretos.

-¿En qué circunstancias conoció a Pablo Neruda?

-A Neruda lo conozco en Buenos Aires, en el año ´64, porque me lo presenta un glorioso poeta argentino que fue Raúl González Tuñón. Entonces le hice una primera entrevista. Un año después viajo a Chile para volver a entrevistarlo. Pablo tenía sólo media hora para hacer la nota porque estaba en plena campaña política como candidato a presidente por el Partido Comunista, pero cuando llegué a su casa en Isla Negra, me puse a recitarle de memoria los “20 Poemas de amor….”. En definitiva, fui por media hora y me quedé viviendo por más de un mes en la casa de Neruda. Comenzó allí una amistad que duró hasta el día de su muerte. Luego me establecí en Chile como corresponsal del diario La Opinión durante los tres años de la Unidad Popular, del ´70 al ´73. Cuando murió Neruda yo fui uno de los oradores en su entierro y al día siguiente me lleva preso la policía de Pinochet. Afortunadamente fui liberado pero no pude volver a Chile hasta el advenimiento de la democracia. A mi regreso a Buenos Aires me voy de La Opinión y comienzo a trabajar en las revistas Panorama y Siete días.

-¿Es por esa época que conoce a Borges?

Roberto Alifano junto a Jorge Luis Borges

-Lo conocí a Borges porque en el colegio secundario en Escobar tenía una profesora de origen inglés, que era muy amiga de Borges y de su madre, y nos daba poemas de Borges para aprenderlos de memoria. Podría decir que primero empecé siendo amigo de la madre, doña Leonor, quien era una mujer deliciosa, una criolla encantadora, y de su hermana Nora Borges. Incluso en esos años de juventud tengo como un conflicto con Borges porque lo consideraba un poco reaccionario, un enemigo del pueblo, me identificaba más con Leónidas Barletta que con Borges. Después entendí que Borges es algo maravilloso.

Entonces cuando vuelvo de Chile en el `74, trabajando en la Revista Siete días, me piden que le vaya a hacer una entrevista a Borges porque había tenido un entredicho con un gremialista de Luz y Fuerza llamado Taccone. Ahí nomás lo llame a Borges por teléfono, él ya estaba totalmente ciego y fui para la casa. Charlamos un rato y Borges me pregunta: ¿Usted tiene tiempo? Le quisiera dictar un soneto que se me ocurrió esta mañana…sería bueno que no se pierda esto que estoy pensando… Era el soneto Al Espejo. Y a partir de ese momento comenzamos a trabajar juntos. Incluso Borges me confió la guarda de unos cuantos sonetos porque temía que la muchacha que iba a ayudar a la casa haciendo limpieza le tire todo.

-Usted manifestó que conocer a Borges había cambiado su mundo. ¿A qué se refería?

-Conocer a Borges cambió no solo mi relación con la literatura sino con el mundo en general. Borges era un hombre con un mundo maravilloso del cual uno podía participar. Era un sabio, un ser literario, con una gran lucidez sobre todo. Borges era el rey de las palabras.

De hecho, se está por editar mi próximo libro que se llama Cuadernos Borges, que son los diarios que llevé sobre la literatura de Borges, sus conceptos durante esos largos diez años que trabajamos juntos.

-Y los textos que usted publicó acerca de Borges durante el tiempo que trabajaron juntos, cómo fueron recepcionados por el propio Borges?

-A Borges no le interesaba eso. Borges era de un desprendimiento, de una libertad para todas esas cosas, y era un hombre tan literario para todo que yo lo grababa y luego no tenía que corregir prácticamente nada, se escribía sólo. 

-¿Cómo fueron los últimos días de trabajo con Borges?

-Trabajé con Borges hasta el último día que estuvo en Buenos Aires antes de partir a Ginebra. Pocos sabíamos que estaba enfermo, padecía un cáncer de hígado y unos meses antes de morir se lo llevan a Suiza, en contra de lo que su propio médico le recomendó. El ultimo soneto que me dictó Borges se llama -que curioso- Patria “No en el clamor de una famosa fecha, roja en el calendario ni en la breve furia o fervor de la azarosa plebe, la pudorosa patria nos acecha, la siento en el olor de los jazmines en ese vago rostro que se apaga, en un daguerrotipo, en una sombra…” Precioso, no?

-Es interesante la forma en la que usted desacraliza un poco la imagen de Borges. Esto se aprecia particularmente en el libro que publicó en 1996, El humor de Borges. ¿Por dónde sugeriría comenzar a leer a Borges?

-Es que Borges era esencialmente un humorista. Toda la literatura de Borges agarra para el lado del humor.

Te va a sorprender un poco pero a alguien que quiere leer a Borges, le recomendaría que empiece por…la obra completa. Porque es uno de los pocos escritores -sino el único- que se justifican y se sostienen en toda la obra completa. Está escrita en el mismo registro, desde el primero al último libro no se encuentran altibajos. En general desde el comienzo de su obra ya se revelan las formas del relato que va a manejar Borges. Los ensayos de Borges son brevísimos y superan de pronto a cualquier libro dedicado a los ensayos que tal vez, para revelar algo necesitan 200 páginas, y Borges lo condensa en 5 o 6. Es genial. Borges es el escritor que se propone ser literario en cada página y lo logra en cada línea. Ese es el prodigio de este fabuloso escritor. Creo que en este sentido aún no se lo ha estudiado debidamente. Como tampoco se ha estudiado debidamente al Borges lector porque fue un lector único, que además nos va revelando a los grandes escritores universales, es un caso extraordinario en la literatura. Ya lo expresó él mismo magníficamente alguna vez: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.

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