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Fuego amigo

Por Leticia Amato (*).- Qué bien que viene en algunas ocasiones, de cuándo en vez, sin la premura que impone el trajín cotidiano ni el runrún que acomete a diario por aquí y por allá, volver la mirada sobre experiencias, teorías o sujetos que han signado la historia, que han sabido colocar la piedra angular a partir de la cual muchas otras experiencias, ideas, hombres y mujeres direccionaron sus rumbos.

Es así como, en esta oportunidad, vamos a fijar la atención en La Chispa.

La Chispa (Iskra según su nombre en ruso) fue el primer periódico ruso elaborado por y para el movimiento obrero ruso que, de manera disgregada hasta entonces, combatía contra el poder zarista.

El periódico fue pensado, propuesto y puesto en marcha por Vladimir Ilich Lenin, durante los años del destierro cuando se encontraba lejos de Rusia. Luego de sortear vicisitudes de tipo económicas y de logística, con el apoyo de algunos amigos europeos que compartían las ideas de Lenin, nace por fin, en Munich, hacia diciembre de 1900, La Chispa.

Hasta aquí cabría preguntarse, ¿qué hay de nuevo?

PeriódicoLo nuevo fue el enfoque. El objetivo que motorizó la creación de La Chispa sí tuvo un carácter original y único hasta entonces, ya que nunca antes de Lenin, el movimiento obrero ruso se había planteado superar los límites que le imponía la comunicación de tipo panfletaria y localista. La mirada superadora que supo aplicar Vladimir Lenin a la cuestión de la comunicación política permitió comprender la necesidad de encontrar la unidad del movimiento obrero en Rusia a partir de la elaboración, distribución y difusión del periódico.

Decía Lenin en el documento titulado “Por dónde empezar”: “El punto de partida: antes que nada necesitamos un periódico, sin él no será posible realizar de manera sistemática una labor de propaganda y difusión de nuestros principios. Cuestión vital en estos momentos de confusión (…) el papel del periódico no se limita sin embargo a difundir ideas y a educar políticamente, el periódico es también un organizador colectivo.”

La Chispa no fue concebida apenas como el órgano político de debate, expresión y difusión de ideas revolucionarias del movimiento obrero sino que, a la vez, se constituyó como la herramienta de cohesión y organización de las fuerzas que enfrentaban al zarismo en diferentes puntos de todo el territorio ruso.

Además, hace falta subrayar el espíritu polémico y el carácter pedagógico –dentro del marco de su línea político-editorial- que se propuso tener La Chispa desde su fundación. “No sólo no rechazamos la polémica en las páginas de nuestro periódico, sino que, por el contrario, estamos dispuestos a otorgarle el mayor espacio. (…) Nuestra idea es que se expongan y se examinen todos los problemas democráticos sin limitarnos estrechamente a los que se relacionan con el proletariado.” (Proyecto de declaración de Iskra, V. Lenin, primavera 1900). Es así como también escribieron para el periódico, convocadas por el propio Lenin, personalidades como Rosa Luxemburgo y Karl Kautsky.

Si bien a lo largo de la historia de la humanidad encontramos sobrados ejemplos de cómo la prensa juega un papel fundamental en las batallas políticas y económicas de los pueblos para su liberación –o su condena- es de destacarse esta experiencia por su singularidad y por la potencia emancipadora que representó la posterior victoria de los movimientos obreros que la llevaron adelante. Tal como el epígrafe del periódico rezaba: “de la chispa, saldrá la llama…”

(*) Periodista, integrante del Centro de Integración Latinoamericano y Caribeño (CILC)

 

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